Ayer en la mañana nos encontramos con unos de nuestros mejores amigos y sus hijas. Ellos iban para una finca durante el fin de semana y Sofi pidió permiso para irse con ellos y con su gran amiga y compañera Isabel. La dejamos ir y quedamos con un fin de semana al 50% de los niños, pues Pedro se quedó con nosotros y Sofi se fue.
Sin embargo, me ha impresionado lo que nos ha pasado: lejos de sentir un gran alivio por el espacio que ganamos, hemos tenido una sensación de vacío, varias veces hemos dicho durante el fin de semana "como nos hace de falta Sofi" e incluso Pedro parece extrañarla. Definitivamente, una vez que se tienen hijos la vida cambia por completo y es cierto que en muchas ocasiones uno dice "¡qué bueno tener un ratico para los dos solos!", pero cuando se tienen esos espacios se da uno cuenta de la falta que le hacen los hijos.
Rico que crezcan, rico que desarrollen su independencia, pero hacen falta en la casa. Increíblemente, uno se acostubra a sus solicitudes, a sus pedidos, a sus gracias y a sus cariños, así que cuando no están, la casa se siente vacía y distinta...
Acá estamos esperando que vuelva Sofi, pero definitivamente, nos ha hecho mucha falta.
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domingo, 6 de abril de 2008
sábado, 22 de marzo de 2008
Cosas de niños
Mis dos hijos son pequeños: Sofía tiene 3 años y Pedro cumple su primer año en dos días. Ver el desarrollo de un pequeñín es genial y le demuestra a uno que la magia está en las cosas simples y como decía El Principito: "Lo escencial es invisible a los ojos".
Pedro acaba de descubrir la magia y el poder de los switches eléctricos, pues apenas está experimentando que con oprimir un botón se enciende una lámpara. Para él eso debe ser algo inexplicable: ¿cómo si yo obturo este botón acá abajo, se enciende una luz en el techo? Me hizo pensar en las personas que vieron por primera vez una bombilla eléctrica... ¿cómo se habrán sentido? ¿Cuántos no habrán pensado que se trataba de un invento de otro mundo?
Sofi por su parte, está desarrollando su lenguaje y tiene expresiones que me hacen sonreir, pero también reflexionar. Por ejemplo, hacer una piscina en una bañera para ella es el verbo "apiscinar", los verbos son conjugados como si todos fueran regulares, así la frase "no me he ponido el pantalón" es completamente correcta. Entonces me ha hecho pensar si acaso no nos hemos complicado mucho los adultos con el lenguaje, pues definitivamente la manera como un niño conjuga su idioma es la manera que le dicta el sentido común, pues no lo hacen siguiendo normas o técnicas, simplemente aplicando lo que sus pequeños cerebros les indican que es lo más lógico o lo indicado.
Creo que mejor voy a aprovechar que está lloviendo y me iré a "charcar".
Pedro acaba de descubrir la magia y el poder de los switches eléctricos, pues apenas está experimentando que con oprimir un botón se enciende una lámpara. Para él eso debe ser algo inexplicable: ¿cómo si yo obturo este botón acá abajo, se enciende una luz en el techo? Me hizo pensar en las personas que vieron por primera vez una bombilla eléctrica... ¿cómo se habrán sentido? ¿Cuántos no habrán pensado que se trataba de un invento de otro mundo?
Sofi por su parte, está desarrollando su lenguaje y tiene expresiones que me hacen sonreir, pero también reflexionar. Por ejemplo, hacer una piscina en una bañera para ella es el verbo "apiscinar", los verbos son conjugados como si todos fueran regulares, así la frase "no me he ponido el pantalón" es completamente correcta. Entonces me ha hecho pensar si acaso no nos hemos complicado mucho los adultos con el lenguaje, pues definitivamente la manera como un niño conjuga su idioma es la manera que le dicta el sentido común, pues no lo hacen siguiendo normas o técnicas, simplemente aplicando lo que sus pequeños cerebros les indican que es lo más lógico o lo indicado.
Creo que mejor voy a aprovechar que está lloviendo y me iré a "charcar".
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